| La reforma de Sant Joan de Binissaida |
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La finca, que se encontraba en muy precaria situación, fue adquirida por los actuales propietarios en el año 1994. La planta baja de la casa se encontraba absolutamente abandonada, se había bloqueado la cerca de entrada y no había más que un pequeño baño, situado en el ojo de la escalera principal. Las buhardillas no eran habitables y era necesario rehacer tejados y azoteas. La noria había prácticamente desaparecido. No quedaba nada de la antigua arboladura de madera, se habían hecho algunas soleras de hormigón y el agua se había secado. Aún así, se conservaba la alberca que se alimentaba de agua proveniente de otro pozo. Junto a ésta y al horno de pan (que tampoco podía usarse) se habían levantado dos habitaciones por abrigar motores y servicios que destrozaban la belleza de todo aquel entorno, y tanto la boyera como el pajar se encontraban en un estado de total abandono que imposibilitaba su utilización. Finalmente, los campos de cultivos nunca habían sido despedregados ni rehechas las paredes de piedra seca que los rodean, lo que exigió una profunda inversión para convertirlos en campos de cultivo mecanizables. Decidida la propiedad a restaurar toda la obra construida y a preparar las tierras que configuran la finca (12 hectáreas) para uso agrícola, ganadero y forestal, se inició la reforestación de seis de estas hectáreas (las más cercanas al mar) con pinos y acebuches, siguiendo las directrices del programa de reforestación de la Unión Europea. El resto de hectáreas se han limpiado de piedras y se dedican a la producción de cereales y de forrajes para la alimentación de las ovejas y los caballos de raza menorquina que constituyen la riqueza ganadera de la finca. En relación a la obra construida, la propiedad, después de decidir que quería convertir la finca en un hotel con encanto, encargó la rehabilitación del edificio a la joven arquitecta y paisajista Elisabet Quintana Seguí (http://elisabet.quintanasegui.com ). La casa se reconstruyó entre 1998 y 2002. A finales de 2004 y principios de 2005 se rehabilitó la antigua boyera-pajar, se creó la zona de juegos y se reconstruyó toda la zona de la piscina. En el año 2008 se ha reconstruido la mayor parte de la planta baja de la casa, convirtiéndola en un gran restaurante de vanguardia, con una cocina dotada con los últimos avances tecnológicos. |






